Pocos seres vivos tienen ganada mi admiración y mi respeto que los perros.
Su fidelidad siempre me echó para atrás, creía que prefería a los gatos, me gusta también su independencia.
Pero en cuanto tuvimos un perro comprendimos que el amor incondicional, el respeto sin límites y la entrega que tienen es algo inusual para cualquier ser vivo. Incluido el ser humano.
Jamás entenderé a quien hace daño o abandona un perro. Creo que quien lo hace es en realidad alguien incapaz de amar.
Tal vez llegue el día en que nuestros hermanos reciban de nosotros el mismo amor y cariño que ellos nos dan.
Tal vez.

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